Los repositorios Git son una copia local del código generado que tienen una característica muy importante, y es que podemos hacer varias versiones y deshacer los cambios si la aplicación no funciona, o para trabajar fuera de la aplicación, en alguna funcionalidad sin romper el proyecto.

Pero con esto no se soluciona todo el problema. ¿Qué pasa si nuestra máquina se estropea, deja de funcionar, se corrompe el disco duro y no podemos recuperar todo el trabajo realizado?

Esta es la función de GitHub y otras herramientas parecidas.

La diferencia de GitHub con relación a otras herramientas es que se adoptó, dentro del mundo de los desarrolladores, como el estándar para la publicación de proyectos open source. Hasta tal punto es así, que si no tienes un repositorio en GitHub no tienes “derecho” a ponerte el título de desarrollador.

Una de las principales diferencias entre GitHub y otros proveedores de Git como BitBucket o GitLab, era que los usuarios gratuitos no podían disponer de repositorios privados. Todos los repositorios debían ser públicos, lo que hacía que muchos desarrolladores en sus inicios tuvieran que usar otras alternativas y recurrir a GitHub solo para proyectos Open Source.

Esto es un gran cambio en la filosofía de Github que seguramente incrementará su uso, y que propiciará que muchas startups inicien sus proyectos en dicha plataforma.

La adquisición de GitHub por Microsoft

Recientemente saltaron todas las alarmas. Se confirmaba la compra de GitHub por Microsoft, y se generaron muchas dudas en el sector.

Pero, ¿por qué compra Microsoft a GitHub si la herramienta funciona y funciona muy bien? Básicamente, por un problema económico. Los costes estructurales y de funcionamiento de la herramienta se habían disparado y eran inasumibles por sus creadores.

Ventajas de la compra, pues la garantía económica del comprador, su capacidad técnica para mantener y seguir desarrollando la herramienta, posibilidad de conexión/integración con otros productos y servicios que ya tienen, etc.

Inconvenientes, el “miedo” a que se cambie la estrategia de usos y pagos por parte de Microsoft, que tiene un largo historial contra el software libre, el acceso a todos esos datos que depositan los desarrolladores al usar la herramienta en alguien en los que algunos no tienen mucha confianza, etc.

Por ahora, parece que las cosas no han cambiado a peor con la compra. Ahora, incluso, se ofrecen repositorios ilimitados a las cuentas gratuitas, eso sí, con limitaciones. Sólo se permitirá el acceso a 3 usuarios a cada repositorio privado, lo que obligará a los equipos que crezcan, adquirir una cuenta de pago.

La inmensa mayoría de usuarios de la herramienta no han migrado sus proyectos a otras plataformas, lo cual parece indicar que GitHub seguirá siendo el repositorio preferido de los desarrolladores.