Simple es mejor

A menudo encontramos clientes que nos proporcionan un listado interminable de funciones para su aplicación. Solicitan soporte para multiples dispositivos y plataformas. Y por supuesto todo con una interfaz y experiencia de usuario personalizada.

Seamos sincero, desarrollar una aplicación no es tarea fácil. Nuestra experiencia nos ha demostrado que cualquier problema grande es mejor solucionarlo paso a paso, descomponiéndolo en elementos más pequeños.

Todo proyecto debería comenzar en una sola plataforma, con las funciones mínimas y con una interfaz de usuario básica. ¿Por qué?

  1. Usted tiene un concepto en la cabeza. Imagina como reaccionará el usuario, cómo usará tal o cual función. Pero son solo eso, pensamientos y conjeturas. Si tiene pronto una primera versión operativa podrá medir, recibir opiniones y ver como sus clientes potenciales reaccionan. Después, si fuera necesario, podrá fácilmente redirigir su idea y continuar su desarrollo. ¿Se imagina descubrir que se equivocó después de meses de trabajo y miles de dólares gastados?
  2. Si comete un error de concepto en su negocio, si necesita algún cambio, si simplemente quiere hacer algo de otra manera, solo tendrá que modificar una aplicación. Si trabaja desarrollando la aplicación para 4 plataformas a la vez, ese cambio se multiplica como mínimo por 4, tanto en coste como en tiempo. Un error por su parte lo pagará caro.
  3. Piense en un iPhone y iOS. Apple tiene una guías de diseño claras para aplicaciones. Por muy buena que le parezca su idea de interfaz de usuario, créame que si contradice estas guías de diseño, seguramente esté equivocado. Piense que estas recomendaciones creadas después de años de uso, de años de experiencias y del trabajo de brillantes desarrolladores y diseñadores al que usted le quiere llevar la contraria.

Si no le queda claro, lea más sobre “producto mínimo viable” o filosofías como “Lean Startup”. Como decía mi padre: camine con pasito corto y mirada larga.