«La nube»

Todas las personas que tienen la más mínima relación con lo llamado “digital” ha escuchado eso de “La Nube”. Pero, ¿qué es La Nube? Podríamos definirla como un modelo de servicio en el cual los datos que manejamos en nuestra empresa se almacenan, se administran, y se respaldan, de forma remota, normalmente mediante el uso de servidores que están fuera de las instalaciones de la empresa. La forma de acceder a estos datos es mediante una red, normalmente, Internet.
Y aquí es donde se presentan dos problemas principales. Por un lado, el sacar los datos fuera de las instalaciones de la empresa; y, por otro lado, el que la administración de esos datos lo haga el proveedor del servicio que hemos contratado. Alguien que tampoco es personal de la empresa.
Tenemos que tener en cuenta que hay muchos datos sensibles que las empresas tienen miedo a que lleguen a manos inadecuadas o no deseadas, por lo que el sacar esa información y depositarla fuera, genera muchas dudas y temores.
Por otra parte, la velocidad y el ritmo al que evoluciona la tecnología, hace que también crezca la velocidad y el ritmo de las inversiones que tienen que hacer las empresas para tener actualizadas todas sus herramientas técnicas.
Nos encontramos, por tanto, ante la disyuntiva de sacar y delegar la seguridad de nuestros datos en un proveedor externo, o mantener esos datos de forma interna y tener que realizar costosas inversiones para poder manejar de forma adecuada la ingente, y cada vez mayor, cantidad de datos con los que hay que trabajar en esta era digital.
Si nos quedamos en esta reflexión, parecería que esta decisión está solo en manos de las empresas y que las dos opciones son igual de válidas. La realidad es que no. Las empresas que quieran aprovechar todo el potencial de la transformación digital se tendrán que subir, antes o después, a La Nube, si no quieren perder competitividad. En estos momentos, ya hay determinados servicios y productos que solo se pueden trabajar desde La Nube, por lo que, si no estás, no los podrás usar.
Y a esto habría que añadirle que, en cuanto a la seguridad de los sistemas, siempre pueden sufrir ataques, pero parece que el nivel de seguridad de esos proveedores de servicios tendrá que ser mucho mayor que la que se puede implementar en cada empresa por separado. Al fin y al cabo, a los proveedores de esos servicios les va la vida el tener o no tener un buen servicio de seguridad de los datos que almacenen para terceros.
La clave, como casi siempre, está en elegir un buen compañero de viaje, un proveedor de servicios con la calidad necesaria para que La Nube se convierta en nuestra aliada, y no en un dolor de cabeza. De ello dependerá que consigamos optimizar procesos con tecnologías avanzadas para ser más eficientes y productivos con menores costes.